DEPRESIÓN: No eres la voz en tu cabeza

DEPRESIÓN: No eres la voz en tu cabeza

El más vil enemigo de cualquier modelo (o ser humano) es la depresión. Aun si no te lleva a sacrificar tu vida física en el suicidio, de todas formas te atormenta, acosa y mata a cada segundo de tu vida consciente.

La depresión es la forma en que tu mente hace frente a la tragedia, sea esta real o percibida. Esta le dice a tu cuerpo que debe apagarse y en algunos casos, les indica a ciertas células que se mueran o se debiliten de modo que la enfermedad se abre paso y tu vida se pone en riesgo.

Las primeras personas fuera de ti que esta ataca son las más cercanas a ti, quienes están comprometidas a amarte y apoyarte incondicionalmente. La integridad de tu palabra es destruida inmediatamente, por lo que nadie, incluida tú misma, puede creer en las promesas que haces. Todo en tu vida se torna en una mentira y tomar la responsabilidad por cualquier cosa se siente como si te pulverizaran por completo. La voz en tu cabeza continuamente te tienta y te suplica que des fin a tu vida, o al menos que busques un coctel químico para un momento de descanso en el olvido, o que la silencies brevemente en un estupor etílico.

Si algo de esto te suena familiar, hay esperanza. No estás sola. Una sorprendente mayoría a tu alrededor, sin importar dónde estés leyendo esto, está sufriendo el mismo destino y pedirían ayuda a gritos si fueran lo suficientemente valientes. ¿Eres tú lo suficientemente valiente? ¿Puedes decirle a UNA persona por lo que estás pasando? Esa voz en tu cabeza te está diciendo que estás demente por siquiera considerar pedir ayuda mientras empiezas a perder el control.

Pero recuerda, tú no eres la voz en tu cabeza. En algún lugar en lo profundo de tu alma hay una campeona guerrera que es el mismo núcleo de todo cuanto eres. Tómate un momento para llamar a esa campeona y dile que sea fuerte, porque hay una palabra secreta que puede soplar vida de vuelta en ella y hacerla poderosa de nuevo para que venza a los demonios de la depresión y la ansiedad. Esta palabra milagrosa puede atravesar incluso la noche más oscura con un rayo de luz que brilla más intensamente con cada vez que la pronunciamos. Puedes decir esta palabra silenciosa y mentalmente e intentar sentir la sinceridad en esto, pero para darle el poder de su potencial, debes decirla en voz alta a las otras personas e invitarlas a escuchar atentamente esta fascinante palabra.

Esta palabra es “gracias” – o dos palabras en inglés – “Thank you”.

De hecho, la dices todos los días a toda hora. Cuando te bajas del bus le dices “gracias” al conductor, al igual que todos los demás. Cuando alguien quiere venderte algo que no deseas, ¿acaso le dices “no”? Le dices “gracias”, y esa persona sabe que estás diciéndole “no” amablemente.

Presta atención a que cuando le das las gracias a alguien con convicción, tu mente quiere añadir algo más. “Gracias, pero…” “pero no lo merezco”, “pero no lo valgo”, “pero igual me lo debías”, o “pero, ¿qué quieres a cambio?”. Olvida lo que viene después. Di simplemente y desde tu corazón: “gracias”. Este ejercicio te retará a empezar a poner atención a las cosas por las que puedes estar agradecida y decirlo en voz alta. Empezarás a invitar a otros a jugar un encantador juego de gratitud. Tu campeona tomará aire y peleará de nuevo. Te lo prometo.

La indicación es que, al principio, escribas la palabra “gracias” en un trozo de papel y la leas en voz alta pensando que esta realmente es esa palabra iluminada y transformadora de vidas que posee una fuerza todopoderosa. Pronúnciala cual si fueras a despertar a tu campeona interior. Pronúnciala como un regalo para tu alma.

Así, cada día, escribe siete cosas/personas por las que estás agradecida. El primer día, quizás sólo puedas pensar en tres o cuatro cosas. No te preocupes – ese es un buen inicio. Busca alguien que te escuche a quien puedas escribirle o hablarle y dile por lo que estás agradecida – especialmente si su nombre está en tu lista. Puede que la lista del siguiente día sea un duplicado de la del día anterior. Eso también está bien. Puedes estar agradecida de “estar viva” todos los días si así lo quieres.

Este juego se llama 7+1

El “1” del juego del 7+1 es para mirar dentro de ti y pensar en las personas que no has perdonado o sientes que nunca podrás perdonar. Escoge una persona cada día para perdonar. De nuevo, esta persona puede ser una repetición del día anterior. Al final de los primeros siete días, notarás también una diferencia en las cosas a las que tanto te aferras en tu vida. Notarás que algunas de las cosas que te molestaban antes ya no te afectan de la misma manera. Es bastante posible que algunas de las personas en tu lista para perdonar pasen a ser parte de la lista de cosas/personas por las cuales estar agradecida. Parece irreal, ¿no?

7+1: 7 cosas/personas por las cuales estar agradecida y 1 persona para perdonar.

Dentro de los primeros siete días de jugar a este juego, verás milagros ocurrir en tu vida. Empezarás a ver que, dentro un contexto de gratitud y perdón, hay otros seres humanos que aportan a tu vida en formas que antes habrías imaginado imposibles. Empezarás a entender que algo “ahí”, fuera de ti, realmente quiere que estés viva y tengas una gran vida.

¡Por Dios! ¿A dónde se fue la depresión?

Los químicos curativos que tu cerebro le manda a tu cuerpo que libere hacia tus células en un contexto de gratitud y perdón es la droga más poderosa en el planeta entero.

Y he aquí un ejercicio extra. La próxima vez que te bajes de un bus, mira al conductor y haz contacto visual cuando digas “gracias”. También, a la persona que te quiera vender algo que no quieras, haz contacto visual con ella de la misma manera y sonríe cuando le digas “gracias” y mira lo confundida que estará. 😊